La Postura de la Diosa trata sobre encarnar la fuerza y la confianza mientras te mantienes con los pies en la tierra. A medida que profundizas en esta postura de piernas abiertas, tus piernas y caderas se encienden de poder, mientras tu pecho permanece abierto y tu respiración fluye libremente.
Es un recordatorio de que puedes ser feroz y elegante al mismo tiempo. Piensa en esta postura como una celebración de la estabilidad, la fuerza interior y el valor para ocupar tu espacio en el tapete y en tu vida.

Cómo realizar la Postura de la Diosa (Paso a paso)
- Comienza de pie en la Postura de la Montaña.
- Separa bien los pies, girando las puntas hacia afuera unos 45°.
- Dobla las rodillas profundamente, bajando las caderas hasta que los muslos estén casi paralelos al suelo.
- Mantén las rodillas alineadas sobre los tobillos, apuntando en la misma dirección que los dedos de los pies.
- Meté ligeramente el coxis y activé el abdomen.
- Lleva las manos a las caderas, al centro del corazón o extiende los brazos hacia los lados a la altura de los hombros.
- Mantén la postura durante 5 a 8 respiraciones mientras te sientes arraigado a través de los pies.
Mantenimiento de la postura
- Presiona de manera uniforme con ambos pies, manteniendo el peso centrado.
- Lleva los omóplatos hacia abajo por la espalda y eleva el pecho.
- Mantén la columna erguida: evita inclinarte hacia adelante o arquear la zona lumbar.
- Activa los muslos y el abdomen para mantenerte fuerte y estable.
- Relaja el rostro y respira de forma constante, sintiéndote arraigado y poderoso.
- Con cada inhalación, imagina que te elevas a través de la coronilla; con cada exhalación, enraíza profundamente en la tierra.
Beneficios de la Postura de la Diosa
- Fortalece los muslos, glúteos, pantorrillas y el abdomen
- Abre las caderas, la ingle y la cara interna de los muslos
- Aumenta la resistencia y la energía
- Fomenta el arraigo y la estabilidad
- Prepara el cuerpo para posturas de apertura de cadera más profundas
Errores comunes y consejos
- Alineación de las rodillas: Mantén las rodillas apuntando en la misma dirección que los dedos de los pies para evitar que colapsen hacia adentro.
- Apoyo lumbar: Mete suavemente el coxis y activa el abdomen para evitar arquear demasiado la espalda.
- Ajuste de la postura: Encuentra una posición de los pies que te sienta cómoda pero estable; ni muy cerrada, ni muy abierta.
- Apoyo uniforme: Distribuye el peso equitativamente en ambos pies para mantener el equilibrio.
- Activación activa: Presiona las rodillas hacia afuera y activa la cara interna de los muslos y los glúteos para mantener la alineación y la fuerza.
- Respiración y enfoque: Usa la respiración para mantenerte conectado y centrado. Comienza con tiempos más cortos y aumenta la resistencia gradualmente.
Variaciones y modificaciones
Manos en las caderas
Coloca las manos en las caderas para ayudar al equilibrio y mantener una postura erguida. Esta variación te ayuda a enfocarte en la alineación del tren inferior y a desarrollar estabilidad en piernas y caderas.

Manos en oración (Anjali Mudra)
Junta las palmas de las manos en el centro del corazón para promover el equilibrio y una sensación de arraigo. Esta variación fomenta la concentración, la respiración tranquila y la conexión con el centro del cuerpo.

Diosa dinámica
Añade movimientos suaves de rebote (pequeños movimientos de arriba hacia abajo) para activar las piernas y desarrollar fuerza. Esta variación aumenta la resistencia mientras mantienes la firmeza y la concentración en la postura.

Encarna la postura
La Postura de la Diosa es una hermosa manera de conectar con tu fuerza y poder interior. Te arraiga a través de los pies, abre las caderas y construye una confianza estable tanto en el cuerpo como en la mente. Ya sea que mantengas las manos en las caderas, abras los brazos en forma de cactus o te muevas con un suave pulso, esta postura te invita a mantenerte erguido, sentirse enraizado y moverte con fuerza y gracia.
Posturas relacionadas:
- Postura de la Silla (Utkatasana)
- Postura de la Guirnalda (Malasaña)
- Guerrero II (Virabhadrasana II)

Postura del Señor de la Danza (Natarajasana)
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